miércoles 19 de octubre de 2011

Origen de las codecoraciones "Manuel Altamirano" y Manuel López Cotilla"


Carlos H. Loza

A través de las diferentes etapas históricas vividas en México, la educación ha sido uno de los puntos centrales en los diferentes programas de gobierno, y en más de una ocasión, fue tema de controversia debido a que no siempre se estuvo de acuerdo en el contenido de los planes de estudio, y en la manera de impartir las cátedras. El debate en torno a la educación lo escenificaron los grupos liberales y conservadores a lo largo del siglo XIX, y continuó durante la primera mitad de siglo XX. El problema principal de esta discusión se centró en el hecho, de que en aquellos tiempos se impartía una educación de tipo religiosa en las escuelas particulares, por lo que los liberales consideraban que sus enseñanzas no eran científicas, pese a ello, el gobierno las toleraba debido a que no podía satisfacer la demanda de aspirantes a las escuelas de los niveles básico, medio y superior. Además de lo anterior, en Jalisco y otras partes de la República, los salarios de los profesores no eran pagados a tiempo, y en varias ocasiones se les adeudó más de tres meses; no se contaba con ninguna prestación, salvo la jubilación, la cual no servía de mucho, ya que la suma mensual que se otorgaba no era suficiente para mantener un buen nivel de vida, por lo que muchos de ellos murieron en la pobreza.

Con el inicio y posterior triunfo de Revolución, los diferentes gobiernos que se sucedieron pusieron especial interés en la cuestión educativa, pasando desde planes de estudio, hasta las condiciones laborales de los profesores, a los cuales se les comenzó a reconocer su gran labor. El 8 de julio de 1914 Manuel M. Diéguez, al frente de tropas revolucionarias, tomó Guadalajara, y con él inició la transformación educativa en el estado de Jalisco. En su carácter de gobernador interino y comandante militar, decretó la creación de dos escuelas normales y la preparatoria de Jalisco; la incorporación al gobierno de las escuelas particulares; así como un aumento a los salarios de los profesores.[1]

En 1915 Diéguez continuó con sus esfuerzos por mejorar la instrucción pública al desechar los antiguos y obsoletos planes de estudios y proponer nuevos métodos de enseñanza; un año después realizó reformas que beneficiaron la educación básica.[2] El punto culminante de las reformas educativas que se realizaron durante la Revolución Mexicana se plasmó en la Constitución de 1917, en su artículo tercero, donde se expresa que la educación debería ser obligatoria, laica y gratuita. Aquí cabe mencionar que algunos de estos puntos ya se practicaba en las escuelas sostenidas por el gobierno, pero se trataron de implementar en las escuelas particulares.

Como se aprecia, la educación fue uno de los temas centrales que trató la nueva Constitución, y los maestros no estuvieron exentos de los beneficios que ésta les concedía. La carta fundamental les otorgaba el derecho de agruparse en sindicatos que velaran por sus intereses, naciendo el primer sindicato de maestros en el primer cuarto del siglo XX; los salarios y pensiones para el retiro fueron mejorados; y el 23 de noviembre de 1917 el presidente de la República, Venustiano Carranza, firmó el decreto donde se creó el Día del Maestro, el cual debería celebrase el 15 de mayo de todos los años. Los maestros, que con su vocación de servicio, educaron a muchas generaciones, lograron con esto un reconocimiento a su valiosa actividad. Los años se sucedieron y el Día del Maestro se arraigó y se convirtió en una costumbre, la cual se celebraba en los planteles educativos. En 1934 el gobierno del Estado decidió reconocer la constancia de muchos de los maestros que dedicaron su vida a la noble labor de educar, y creó la Condecoración Manuel López Cotilla, en honor a este insigne educador jalisciense. El decreto fue firmado por el entonces gobernador Everardo Topete, y especificaba que la Condecoración se entregaría a los profesores que cumplieran treinta años de servicio.

Algunos años después el gobierno federal, siendo presidente de la República don Lázaro Cárdenas, creó la Orden Mexicana “Maestro Altamirano” que se entregaría a los maestro nacionales y extranjeros que se distinguieran por su labor educativa. Esta condecoración se entrega al maestro que cumple cuarenta años de servicio. Este decreto fue aprobado por el Congreso de la Unión y entró en vigor el día 16 de marzo de 1940. Estas condecoraciones son más que un premio, son un reconocimiento a los maestros que por su constancia, vocación, esfuerzo y mérito, destacaron a lo largo de los años y que por amor a su carrera siguen enseñando a las generaciones actuales.



1 José María Murià. Sumario histórico de Jalisco. Guadalajara. Gráfica Nueva. 1998. pp. 64-465.

2 Op cit. p. 469

1 comentarios:

  1. ¡Qué interesante! Ya nos falta menos para ganar las condecoraciones, jejeje.

    (nótese mi trauma:) Podrías terminar el artículo llevándolo hacia la actualidad incorporando tu texto como antecedente de la RIESM y el MCC. ¡Jajajaja!

    Pero ya hablando en serio, te agradezco los artículos que nos compartes. Me ilustras mucho.

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